cyborg Miércoles, 4 junio 2014

Autismo y Affective Computing: a un paso para que tu celular entienda cómo te sientes

Lilia Villafuerte

Investigadora en HCI (Human Computer Interaction). Trabajo en la intersección entre el Arte-Diseño y Ciencias Cognitivas, convertidas en Interfaces.

Nuestro cerebro es una máquina precisa, maleable y delicada; conocerlo y dominar sus secretos se ha convertido casi en una herramienta política. En Europa existe la iniciativa The Blue Brain project cuyo objetivo es mapear el cerebro neurona por neurona para poder construir una súper computadora con un cerebro virtual.  Mientras tanto, Obama anunció el 2013 un fondo especial $100 millones- tampoco es mucho- para mapear el cerebro y conocer todas su conexiones utilizando tanto nano-tecnología como metodologías más tradicionales como FMRIs, The Brain Initiative. Da miedito. Así, ahora estamos en una carrera “armamentística” para conocer en profundidad nuestro cerebro y empezar a utilizar este conocimiento impulsando la creación de nueva tecnología, donde lo cognitivo tiene un peso muy grande.

La cognición es el proceso por el cual tu cerebro crea un pensamiento, entiéndase por procesar información a través de tus sentidos, estructurarla, dándole forma y sentido a lo que nos rodea. Esta forma lo determina todo. Desde cómo construimos el lenguaje, entendemos el tiempo, percibimos la realidad hasta cómo nos enamoramos – como cuando eres telépata y entiendes todo sin hablar con tu amadx. Existe la cognición normal donde estamos casi todos los llamados neurotípicos, fuera de esta campana normal existen personas que salen del espectro y son fascinantes. Estas diferencias a nivel neurológico son parte de nuestra humanidad y nos enriquecen.

Nosotros los neurotípicos hemos construido un mundo para nuestra percepción, definimos qué es lo bonito, lo armónico, una buena conversación, la música y donde empieza y acaba el espectro audible. Somos el punto de referencia de todo y vemos a los “otros” quienes no comparten nuestro espectro cognitivo como discapacitados o inferiores. En pleno siglo XXI aún nos falta mucho para entender el concepto de neurodiversidad.

Estudié el master de ciencias cognitivas y tecnología interactiva por razones personales diferentes a la inversión de Obama: cero política , cero plata. Llevo muchos años trabajando con interfaces pero llegó un momento que me aburrí de las GUI. Además aunque he trabajado en proyectos interesantes, mirarlo todo desde la misma óptica cognitiva me parecía ya un poco superficial y repetitivo. Hace algunos años descubrimos con mi familia que mi hermano era un pequeño geniecillo de la computadora con muchos amigos en Internet. Donde elaboraba discursos complejos y era uno de los editores de la Wikipedia. Esto no sería algo excepcional sino fuera Autista. Este descubrimiento me impulsó a meterme de lleno en temas de cognición y HCI. Durante el tiempo de investigación para mi tesis, el mundo se abrió totalmente y mi hermano pasó de tener “dificultades” a ser una persona completa, para después convertirse en un súper héroe ante mis ojos.

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Las personas con autismo poseen una forma diferente de percibir y entender el mundo. Se ha descubierto por ejemplo que algunos tienen capacidades sistemáticas increíbles  (dale un cubo de Rubik y cambiará el mundo), otros tienen vista de halcón, otros un súper oído , algunos una memoria increíble o una sensibilidad al dolor diferente. Todos son especialistas en algún tema, incluso aquellos que no pueden hablar, he conocido un niño que se sabía de memoria todos los dinosaurios descubiertos hasta ahora y sus respectivas características fisiológicas.

Por lo tanto, la percepción y la forma de entender el mundo que tienen es completamente diferente a la nuestra: los aburridos “neurotípicos”. Estas diferencias entre nosotros y ellos se agravan cuando tenemos que comunicarnos y empezamos un flujo de información no verbal, cargada de un gran componente emocional, ambos elementos imprescindibles para entender aquello que queremos decir. Para las personas con autismo, incluso las de alto funcionamiento, esta cantidad de datos es demasiado para ser procesado.
Esta es Rana el Kaliouby, quien también quedó fascinada por la complejidad del autismo.

Rana el Kaliouby, escribió en 2006 sobre la importancia de la conexión entre investigación en Autismo y las “Affective Computing. El Affective Computing es el estudio de sistemas inteligentes capaces de reconocer, interpretar y simular los procesos emocionales humanos.  😉 . Para ayudar a las personas con autismo el Kaliouby creó un sistema capaz de identificar las emociones humanas a través de una cámara. El objetivo del sistema era interpretar las expresiones faciales y traducirlas a emociones codificadas para facilitar el aprendizaje afectivo en personas con autismo. El estudio creció e incluyo luego a grandes grupos de personas alrededor del mundo para ampliar la base de datos de expresiones faciales emocionales y poder crear un mejor traductor afectivo para las máquinas. De aquí nació Affdex, un framework para el reconocimiento de emociones, en este caso aplicado a la publicidad (gulps!). Pero la cosa no queda solo en analizar tu cara cuando te ríes delante de un anuncio. ¡Agárrate!, pues como uno de los puntos más difíciles cuando se hacen terapias con personas con autismo es la comunicación con aquellos que no pueden hablar y expresar sus frustraciones; el grupo de investigación de el Kaliouby y Rosalind Picard empezó a trabajar con lectores biométricos para poder leer emociones incluso cuando aún no se han expresado físicamente. Pues entender cuando una persona con autismo está entrando en un cuadro de ansiedad antes de que se desate un ataque es LA clave para diseñar terapias e intervenciones con esta población. Ahora bien, se sigue investigando y ya hay datos para leer el nivel de estrés de una persona utilizando pulseras con sensores y teléfonos móviles. Poco a poco van llegando a la industria estos dispositivos para “empoderar” a la gente y darles feedback sobre su estado fisiológico y esta info puede ser luego interpretada como emociones.

Así el “Affective computing” están dando pequeños pasos en la creación de sistemas inteligentes que puedan leer nuestros “sentimientos”, hablando poéticamente, generando grandes consecuencias en nuestro futuro inmediato, hablando políticamente. La importancia del desarrollo de estas tecnologías radica no solo en un intento de humanizarla para que nos pueda entender y por lo tanto facilitarnos la vida, sino también para conocernos y encontrar formas de comunicarnos más eficientes e inclusivas, por ejemplo un traductor neurotípico – autismo o para que tu teléfono celular sepa no sólo dónde estas sino tambien cómo te sientes.

Imagino que te estarás preguntando si esto puede ser usado para el mal y en el fondo todos quieren controlarte… puede ser. Sin embargo, el camino a nuevos desarrollos pasa por conocer los límites de la cognición, escudriñar por donde no se suele buscar, encontrando nuevas metáforas y uniendo puntos aparentemente inconexos.  Cuando menos te lo esperes, tendrás preguntas trascendentales porque si una máquina puede entender tus emociones y muy pronto experimentarlas, dónde empieza y acaba nuestra definición de humanidad.

Abrazo

Lilia

PD1: Como sé que debes tener ganas de experimentar un poco te dejo el enlace al SDK de desarrollo para apps que ha liberado Affectiva: http://www.affdex.com/mobile-sdk/ . Si piensas algo interesante y necesitas ayuda, avisa :)))

PD2: Para seguir a Rana el Kaliouby click aquí

Lilia Villafuerte

Investigadora en HCI (Human Computer Interaction). Trabajo en la intersección entre el Arte-Diseño y Ciencias Cognitivas, convertidas en Interfaces.
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